Su población asciende a aproximadamente 20000 personas, lo que lo hace el lugar más poblado a lo largo de la costa del Pacífico de Guatemala.

Puerto San José era el puerto principal del litoral del Pacífico de Guatemala, y era controlado por la Empresa Marítima Nacional, la cual tenía el monopolio del desembarque de los bienes que se transportaban.

En agosto de 1890 Puerto de San José estuvo en el centro de un conflicto internacional entre el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas y el gobierno de los Estados Unidos; todo estuvo relacionado con la muerte a bordo de un buque estadounidense del general Juan Martín Barrundia, quien había sido ministro de la Guerra del general Justo Rufino Barrios y que era enemigo personal del presidente guatemalteco.

Barrundia había salido al exilio en México desde que Barillas se había hecho cargo de la presidencia en 1885, y había estado tratando de desestabhilizar al gobierno guatemalteco; en 1890, aprovechando la guerra entre El Salvador y Guatemala se embarcó hacia El Salvador en el buque «Acapulco» desde el puerto mexicano del mismo nombre.1 Ese vapor atracó en Champerico el 26 de agosto, pero el capitán se negó a entregar a Barrundia a las autoridades guatemaltecas que lo estaban esperando pues no había recibido una notificación oficial del consulado estadounidense y decidió continuar hacia San José.2

El «Acapulco» llegó al puerto de San José al anochecer y el comandante del puerto, coronel Enrique Toriello, abordó el buque inmediatamente para capturar a Barrundia y a notificarle al capitán Pitts que tenía que permanecer 24 horas en el puerto, de acuerdo al contrato establecido con la Pacific Mail Steamship Co., propietaria del navío.3

El capitán Pitts le indicó a Toriello que esperara hasta que él recibiera las instrucciones por escrito del embajador estadounidense para llevar a cabo el arresto.4 Casi al mismo tiempo, el comandante Reiter, capitán del navío de guerra «Banger» que también estaba atracado en Puerto San José, envió un telegrama al embajador en donde le recomendaba que se permitiera a Barrundia retornar a México.5 A las diez de la noche, Lansing B. Mizner respondió al capitán Pitts que entregara a Barrundia, porque se le había garantizado que se le respetaría la vida.